El HOMBRE Y EL ARTISTA

 

Discípulo de Pere Borrell del Caso, fue a París muy joven con Alexandre de Cabanyes. Fue miembro del grupo "El Rovell de l'ou", época en qué hizo su "Auca de l'aplec de Sant Medí", pero aún tardó un tiempo en lograr una verdadera popularidad entre el público, cosa que sucedió al participar como dibujante a la famosa revista "Papitu" (1908), de la mano de Apa, donde firmaba los dibujos como «Babel», y también colaboró en otras publicaciones, como Cuca-fera, Picarol, D'Aquí y d'allá o la Revista Nova.

 

 Xavier Nogués es, sin duda, uno de los personajes más interesantes y representativos del Novecentismo catalán. En él podemos encontrar la bondad, inteligencia y sensibilidad del hombre y  la creación, honestidad y sensibilidad del artista. Estas cualidades, aplicadas a la exigencia, disciplina y conocimiento a fondo del procedimiento y la técnica le permiten enriquecer su obra, llena de vida y arraigado barcelonismo, exento, pero de folclore y superficialidad, encontrando entonces, en alto grado, el sentido del gusto y la medida.

 

Fue el creador de unos característicos y peculiares personajes entre patéticos y tiernos, con un estilo muy particular. Dibujó dos obras capitales del humor gráfico catalán: 50 Ninots y La Catalunya Pintoresca.

 

Como pintor destacan sus murales satíricos en Barcelona para la bodega de las Galerías Laietanes (ahora conservados mayoritariamente al MNAC) que realizó en 1915, los que hizo para el salón del coleccionista e industrial Lluís Plandiura, en su domicilio de la calle de la Ribera de Barcelona en 1917, y los más sobrios del despacho del alcalde en  el ayuntamiento de Barcelona, realizados a raíz de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

 

Artista completísimo, también cultivó el figurinismo. En este campo destacan especialmente los diseños para el estreno de la ópera "El giravolt de maig", de Eduard Toldrà y Josep Carner, magnífico ejemplo de la pervivencia del espíritu novecentista en plena dictadura de Primo de Rivera. Fue miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi.

 

Hay que señalar también sus incursiones en el campo de las artes decorativas, con la realización de pinturas cerámicas y vidrio esmaltado a fuego, así como su faceta como docente. Fue profesor de grabado en Barcelona y en Olot y dejó también un tratado de litografía que se editó en el volumen" Xavier Nogués y su circunstancia", escrito por Salvador Espriu.

 

Aportó una especial ironía que plásticamente se traduce en un expresionismo personal, que a veces puede tener algunos puntos de contacto con el de George Grosz. Esto hace de su estilo la versión más escéptica del novecentismo plástico.

 

 Francesc Pujols y Feliu Elias (bajo el pseudónimo de Joan Sacs) le dedicaron cada cual una monografía, si bien la más completa es la que publicó Rafael Benet ya en la posguerra. Su actividad como grabador ha sido estudiada exhaustivamente por Jaume Pla.